Y no, no es coña. Leyendo el blog de manuelh, Escritas desde Abril, he descubierto este nuevo producto. Ahora, las preclaras mentes que iniciaron la crisis NINJA han creado una nueva asociación sin ánimo de lucro [inserte aquí su carcajada] dedicada a promocionar su nuevo producto financiero: los 'bonos de la muerte'. Un producto muy apropiado, eso sí, en estas fechas tan señaladas en las que todos nos acordamos de nuestros muertos y nos cagamos en los muertos de los políticos... ah, no, espera; que eso lo hacemos durante todo el año.
¿En qué consiste eso de los 'bonos de la muerte'? Bueno, supongamos que yo tengo suscrito un seguro de vida con una aseguradora cualquiera, por un valor de un millón de euros. Y que, debido a la crisis, yo ya no puedo hacerme cargo de las cuotas. Pues bien, estos amables señores de Wall Street se ofrecen a comprarme ahora mismo mi seguro de vida con un determinado descuento; pongamos que me lo compran por, digamos, 100.000€. Como ellos ya me lo han comprado, serán ellos los que paguen las cuotas. Pero, el día que yo me muera, también serán ellos los que cobren el seguro. Es decir, el millón de euros.
Creo que no hace falta darse cuenta de dónde falla la rentabilidad: ¿qué pasa si no me muero hasta dentro de 50 años? Porque si me muero mañana, es obvio que estos señores habrán firmado el negocio del siglo. Pero si me da por copiar el estilo de los señores Manuel Fraga o Fidel Castro, que no se mueren ni con la mismísima Muerte encima, pues no tanto. Claro, supongamos que en lugar de comprarme sólo a mí ese seguro, se lo compran a muchísimas personas más. Estadísticamente se reduce el riesgo, porque las probabilidades de que muera alguien en un plazo de tiempo lo suficientemente corto como para que se rentabilice la compra aumentan. De hecho, una cosa es clara: la rentabilidad aumenta si el asegurado se muere antes. Con razón se preguntaba manuelh si se empezarían a firmar acuerdos entre los bancos y la Mafia...
Y, si ya puestos, empaquetamos la compra de todos esos seguros y los vendemos como bonos, se rentabiliza aún más, porque juntas en un mismo paquete asegurados a punto de palmarla con asegurados testarudos en eso que se llama vivir. Sólo que... bueno, no sé, pero a mí esto me suena sospechosamente parecido a lo que se hizo con las hipotecas prime y subprime. Y, viniendo de las mismas mentes preclaras, pues perdónenme si no me fío de esos amables caballeros de Wall Street.

Leyendo hace un momento 





